Cómo preparar tu archivo
para imprimir (y no arruinar
todo en el último momento)
CMYK, sangrado y resolución explicados por LITO en español de verdad

¿Por qué importa tanto cómo preparas el archivo?
Una impresora profesional no es como la impresora de tu casa. Las máquinas de litografía e impresión profesional tienen requerimientos técnicos específicos. Si el archivo no cumple esos requerimientos, pueden pasar tres cosas malas:
- Los colores salen diferentes a lo que veías en pantalla
- El texto o las imágenes salen pixelados o borrosos
- El diseño tiene bordes blancos donde no debería haberlos
Ninguna es divertida cuando ya imprimiste 1.000 tarjetas.
El primer villano: RGB vs CMYK
Tu pantalla mezcla luz de tres colores para crear todos los colores que ves: Rojo, Verde y Azul. Eso se llama RGB. Es perfecto para pantallas.
Las impresoras mezclan tintas de cuatro colores: Cian (azul verdoso), Magenta (rosado), Amarillo y Negro. Eso se llama CMYK.
El problema es que hay colores en RGB que simplemente no existen en CMYK. Ese azul eléctrico ultra brillante que ves en pantalla? En papel puede salir más oscuro o apagado. Ese verde neón? Puede volverse más café.

La solución: antes de enviar tu archivo, cámbialo a modo CMYK en tu programa de diseño. En Illustrator: Archivo → Modo de color del documento → CMYK. En Photoshop: Imagen → Modo → CMYK. Esto hace que los colores que ves sean los colores que se pueden imprimir.
El segundo villano: la resolución
La resolución es cuánta información de imagen hay por centímetro. Se mide en dpi (dots per inch, puntos por pulgada).
- Una pantalla funciona bien a 72 dpi
- Una impresión profesional necesita mínimo 300 dpi
Si tomas una imagen de tu redes sociales (72 dpi) y la agrandas en un volante, el resultado va a ser borroso y pixelado. Como cuando amplías mucho una foto en el celular y empieza a verse en cuadritos.
La solución: siempre usa imágenes en alta resolución (300 dpi mínimo al tamaño final de impresión). Si no tienes la foto en alta resolución, no hay magia que la mejore. Necesitas conseguir otra.

El tercer villano: el sangrado
Este es el que más confunde. Cuando un diseño tiene color hasta los bordes de la hoja (lo que se llama "sangrado" o "a sangre"), hay que dejar un margen adicional de imagen más allá del borde final.
¿Por qué? Porque las máquinas de corte no son perfectas al milímetro. Pueden desviarse 1-2 mm. Si tu imagen termina exactamente en el borde y la guillotina se desvía un poco, aparece una línea blanca horrorosa en el borde.
La solución: extiende tu diseño 3 mm más allá de los bordes en todos los lados. Eso se llama sangrado de 3 mm. Tu programa de diseño tiene una opción para configurarlo.
📋 Checklist rápido de LITO antes de enviar tu archivo
- ☐ Modo de color: CMYK (no RGB)
- ☐ Resolución: 300 dpi mínimo al tamaño final
- ☐ Sangrado: 3 mm en todos los bordes
- ☐ Fuentes: convertidas a curvas o embebidas
- ☐ Formato: PDF vectorial (preferido), AI o CDR
El bonus que nadie menciona: las fuentes
Si usas una tipografía especial en tu diseño y la envías sin convertir a curvas, el programa de la imprenta puede no tenerla instalada. Resultado: cambia automáticamente a otra fuente y tu diseño queda irreconocible.
La solución: en Illustrator, selecciona todo el texto y haz Texto → Crear contornos. En Photoshop no hay problema porque las capas de texto se renderizan. En InDesign usa la opción de exportar PDF con fuentes embebidas.
¿Tienes un archivo listo y quieres que LITO lo revise? 👀
Mándamelo por WhatsApp antes de imprimir. Lo revisamos gratis y te decimos si tiene algún problema o está listo para producción. Sin costo, sin compromiso.
Que LITO revise mi archivo gratis